La Universidad de Verano de Adeje aborda las distintas realidades del acoso

El objetivo que se persigue con esta formación es que el alumnado logre comprender el concepto y sentido del acoso sexista y el acoso por razón de sexo como formas de violencia de género.

24 de julio de 2019

La Universidad de Verano de Adeje acoge el curso “Acoso sexual y acoso sexista: distintas realidades” dirigido por Laura Aguilera Ávila y Sarai Rodríguez González, directoras en funciones de la Unidad de Igualdad de Género de la ULL, respectivamente en el cual se pretende que el alumnado logre comprender el concepto y sentido del acoso sexista y el acoso por razón de sexo como riesgos del carácter psicosocial, conductas discriminatorias y formas de violencia de género en el ámbito laboral.

A lo largo del curso, se profundizará en el análisis del acoso sexista y acoso sexual y paralelamente, se estimularán actitudes de rechazo hacia las mismas, así como comprender las razones de que se sigan produciendo estos fenómenos.

Dentro de este margen, el curso busca identificar los diferentes tipos y niveles de gravedad de estas formas de violencia de género en el ámbito laboral y académico, así como dar pie a la realización de mesas de debate en las que se profundice la prevención e intervención en este tipo de situaciones.

A esta propuesta formativa se ha sumado José Fernando Lousada Arochena, Magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia y profesor asociado de Derecho Procesal Civil y Penal de la Universidad de Coruña, quien ha dado a conocer la perspectiva preventiva en el acoso sexual y el acoso por razón de sexo

El experto ha hecho especial incidencia en que las manifestaciones primarias y secundarias de la violencia de género son un hecho real y probado, en el que las mujeres, por su condición de mujeres, son más proclives a ser acosadas. En este sentido, el magistrado ha esclarecido que el acoso sexual y el acoso sexista son formas de violencia de género que se ven legitimizadas o justificadas cuando “se acepta el rol tradicional de mujeres y hombres, donde las mujeres son presas y los hombres cazadores”.

Lo que se tiene que hacer, indicó el magistrado “es deconstruir esa pirámide de conceptos que se inician con los micromachismos y comportamientos discriminatorios que no benefician ni a hombres ni a mujeres, tenemos que eliminar esa concepción errónea que tenemos del género para acabar con la violencia”.

Lousada Arochena detalló que “transmitir o comunicar informaciones que perpetúen los aspectos sexistas contribuye a que la igualdad no se lleve a cabo”. “El acoso sexual es una discriminación por razón de género que afecta fundamentalmente a las mujeres y a los hombres que no cumplen con el rol que socialmente se ha determinado que le es propio de hombre, es decir, que si no respondes al rol tradicional de hombre fuerte y masculino entonces no eres hombre”.

En cuanto a los ambientes de trabajo y la sexualización de los mismos, el letrado aseguró que “una mujer o un hombre que no cumple con el rol de hombre pueden ser víctimas de acoso sexual o sexista en su entorno de trabajo, la discriminación provoca un escenario de desigualdad, pero también mantiene un estatus donde la víctima es doblemente acosada, por lo tanto, los espacios sexualizados de trabajo son negativos en todos sus aspectos”.

El género tiene carácter estructural y trasciende la organización de la empresa, esto quiere decir, explica el magistrado “una jefa puede ser acosada por sus subalternos hombres si éstos presentan conductas machistas”.

La solución a todos estos problemas pasa por la educación. “Es importante seguir invirtiendo en educación para la igualdad, a todos los niveles, en el mundo de la jurisprudencia llevamos más de una década recibiendo formación al respecto, pero tenemos que seguir avanzando en ello, desde todas las esferas: sociales, educativas, de orden, etc”. El cuerpo de normas deberá ir adaptándose conforme avance la sociedad, sentenció Lousada Arochena.

Prevención, la clave del éxito
Desde el punto de vista preventivo se deben aplicar los protocolos antiacoso, en el acaso del mundo laboral, estos presentan tres fases: primaria, secundaria y terciaria. En la primera de ella se pone de manifiesto la declaración de tolerancia cero al acoso y se deja claro a través de ejemplos, lo que se entiende como tal, así como las medidas a tener en consideración en caso de que se produjese, es decir, se hace una advertencia.

En la fase de prevención secundaria se profundiza en la búsqueda de una solución en la que se proteja a la víctima, que puede ser ejecutada a través de un asesoramiento confidencial que salvaguarde sus derechos. Paralelamente, la empresa debe imponer una sanción a la persona acosadora, la cual debe ir en consonancia la gravedad de la conducta infractora cometida y finalmente, la prevención terciaria debe proporcionar a la víctima la recuperación de su proyecto de vida laboral y personal, apostando para ello apoyo psicológico u otras herramientas que se estimen oportunas para la vuelta a la normalidad.


En definitiva, resume el magistrado “se trata de conseguir igualdad en términos de eliminación de los prejuicios, se trata de no tener condicionantes y alcanzar la libertad”.