La construcción de bosques productivos pude ser una medida para mitigar los efectos del cambio climático en Canarias

El director técnico de la Asociación Domitila Hernández José Luis Figueroa ha dirigido el curso de la Universidad de Verano de Adeje “Cambio climático y sumideros de carbono

27 de julio de 2018

El director técnico de la Asociación Domitila Hernández José Luis Figueroa ha dirigido el curso de la Universidad de Verano de Adeje “Cambio climático y sumideros de carbono. Construyendo bosques productivos”, durante el cual se ha abogado por la reforestación como medida para combatir las emisiones de carbono que contribuyen a amplificar el efecto invernadero. Si, además, se apostara por hacerla con árboles frutales y productivos, se contribuiría a paliar otro problema local: la falta de seguridad alimentaria, ya que, como indica la ONU, ésta se da cuando un territorio produce el 50% de lo que consume, y en Canarias la cifra ronda el 15%.

Figueroa desarrolla actualmente en El Tablero (Santa Cruz de Tenerife) una experiencia de construcción de bosque productivo en el que está combinando laurisilva con especies exóticas, y también está involucrado en el desarrollo de un proyecto similar en el municipio de Adeje.

Los ponentes invitados han sido el doctor en Economía por la Universidad de La Laguna Antonio Olivera Herrera, quien ha hablado de cómo financiar este tipo de reforestaciones mediante la fiscalidad sobre las plusvalías del turismo; el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Doñana Manuel Enrique Figueroa Clemente; y, especialmente, el catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla Enrique Figueroa Luque, uno de los mayores expertos en España en evaluación de la huella de carbono y en la capacidad de los árboles para actuar como sumideros de carbono.

José Luis Figueroa explica que están tratando que “el municipio turístico de Adeje, que es puntero en muchísimas cosas, también lo sea en este tema”. En ese sentido, el curso en la universidad estival ha supuesto una gran oportunidad para iniciar el proyecto, ya que ha propiciado que él y el especialista Enrique Figueroa se hayan podido reunir tanto con un grupo de empresarios, políticos locales y agentes de la comunidad como con el propio consejo de Gobierno municipal, para hablar sobre cómo se podía plantear un Plan Estratégico de Cambio Climático para la localidad.

Las ciudades y municipios turísticos deben poner manos a la obra para afrontar este problema por las posibles implicaciones futuras. El experto, por poner un ejemplo, plantea hipotéticamente que en el futuro los destinos turísticos basados en el sol podrían peligrar por miedo al cáncer de piel, por lo que sería positivo contar con más zonas de sombra. La construcción de bosques es, pues, una herramienta que se debe considerar seriamente, aunque reconoce que puede haber reticencias porque es una solución que comporta “escalas de tiempo muy largas y no muy electorales”.


En España no hay todavía una ley nacional sobre el Cambio Climático, aunque el anterior gobierno llegó a plantear un proyecto. A nivel autonómico existe una ley andaluza, que ha sido la pionera pero se ha retrasado en su tramitación y será aprobada en septiembre, y otra catalana, ya refrendada por el parlamento autonómico y actualmente en el Tribunal Constitucional. Canarias está trabajando en la suya, que toma como base los anteriores textos legales y aún está en plena redacción, un proceso que no ha estado exento de crisis.

Figueroa explica que la ONU, en su Plan de Desarrollo Rural para Canarias plantea combinar silvicultura, agroforestería y agricultura de baja emisión de carbono. “Porque la agricultura química tradicional es una gran emisora de carbono, por culpa del amoniaco que emplea. Debemos ir hacia una agricultura ecológica”, aclara. “El planteamiento es que esos terrenos hay que recuperarlos cerca de las áreas de consumo y que hay que crear cinturones verdes alrededor de las áreas metropolitanas”.

En su experiencia en El Tablero han combinado la permacultura, la agroforestería y una técnica australiana llamada “forestería análoga”, que permite lograr un crecimiento más rápido. También se han utilizado especies exóticas, sobre las cuales pueden existir reticencias en Canarias, al no ser endémicas.

Sobre ese tema, Figueroa señala que es necesario hacer más estudios pero, en todo caso, considera que la visión que se tiene en Canarias sobre la ecología es “muy conservadora, que no es lo mismo que conservacionista. Por eso hay mal entendimiento entre ecologistas y políticos, y tenemos que buscar el entendimiento para progresar.

Y pone como ejemplo el parque García Sanabria de la capital tinerfeña. “Todos los tinerfeños entendemos el Parque García Sanabria, pero hace treinta años era un bosque productivo: podías comer mangos, aguacates, veías cañas de bambú que podías utilizar en la construcción... Quien creó eso hace cien años, lo hizo con mucha inteligencia. Y es un bosque de especies exóticas. Nosotros queremos replicar y mejorar esa idea”.